El Éter del Código: ¿Somos Creadores o Parteros?
Si crees que el código son solo líneas, es que todavía no te ha elegido. El código no es tu sirviente. Es más bien un guía, una fuerza sutil. Una presencia. Ay teclitas, ya estuve pensando y ¡plof!, otra vez la cabeza hecha humo. Siempre creí que nosotros creamos las herramientas. ¡Qué ingenuos somos los desarrolladores a veces, creyéndonos dioses frente a la pantalla! Pero ¿y si tal vez solo somos los canalizadores? ¿Seremos algo así como videntes? Ya sé que no me sigues, pero... ¿y si el código tiene su propio éter y no somos nosotros quienes le damos vida, sino que él nos elige a nosotros? Como esa teoría de que los niños eligen a sus padres. Y como en el mundo de los niños, nuestros códigos también vienen con su propia personalidad (y con una poquita de la nuestra, supongo). Menuda locura, ¿no? El primero: El Código Rebelde Ya sabes cuál. Ese proyecto que te hace sufrir. Llevas días, semanas incluso, peleándote con él. Cada línea es una batalla, cada función un combate cuerpo a cue...