Llevas años meditando ,pero tu lo llamas currar
Bienvenidos, escépticos de las teclitas.
Sí, a ti te digo. Desarrollador que vive entre commits, bugs y cafés fríos. ¿Te lo cuento?llevas años meditando. Y no tenías ni idea.
Por eso los Tech Lead tienen ese talante de maestro budista:
llevan años y años sumergidos… conectando con su propio interior.
Sin incienso, sin respiraciones repetidas.
Ni siquiera haciendo posturitas.
Y dime, ¿acaso tú no tienes tu propio ritual?
Como buen meditador, no necesitas un maestro que te enseñe cuál es el tuyo.
Allí estás tú, sentado perfectamente sobre tu silla,
cascos con cancelación de ruido, preparado para iniciar:
revisas Teams antes de empezar,
estiras los dedos, alineas monitores,
música en los cascos, el IDE levantado…
…respiras, calientas el teclado, tiras líneas, y vuelves a respirar tres veces.
Ahí estás: en trance profundo.
Tú lo llamas currar.
Y no se lo digas a tu jefe, que lo mismo te lo descuenta del sueldo.
Así estaban las salas de desarrolladores antes de la pandemia:
como templos sagrados,
cada uno en su propio trance.
Desconectando del mundo exterior para entrar
en lo más profundo de ti.
Lo que te expone.
Lo que te enfrenta.
En silencio.
Con la mente activada.
Entre el murmullo más interno
y el silencio más puro.
Y cuando conectas de verdad…
el reloj desaparece, el aseo no está,
Ni hambre.
Ni sed.
Ni realidad.
¿Y tú creías que estabas resolviendo problemas para el cliente?
Solo tú y tu código, ¿no?
Estabas creciendo.
Aprendiendo a resolver los problemas de tu vida.
Tomando distancia para enfrentarlos mejor.
Sí, ya sé.
A veces intentas refugiarte aquí para no ver tus propios líos…
pero ahí no funciona.
El código no te da el chance esperado,
y eso te descoloca, te desespera.
Y ese dios que habita en tí se repliega.
Porque para conectar de verdad,
hay que tener claro el propósito
y exponerse con tu yo más real.
Entonces ahí vas…
al momento más mágico.
Donde creas el mundo solo con pensarlo.
Donde pones orden donde antes solo había ruido.
¿Refactorizando código?
¿O limpiando pensamientos?
Cada algoritmo que surge es parte de lo que llevas dentro.
Y cuando por fin logras acabar con el problema,
respiras distinto.
Sonríes.
Te empoderas.
Y sabes que acabas de escalar otro nivel de conciencia.
Y tú que decías que eras incapaz de meditar…
Ahí estás.
Gritando a tu debugger
y volviendo igual de entregado.
Sin esterilla.
Sin incienso.
Solo con un bug puñetero que te deja sin ego
y por recompensa: un merge sin conflictos.
Así que sí: meditas.
Y a veces… también programas.
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